L'Arrel | Alimentación en la primera infancia
La introducción de la alimentación complementaria no tiene porque iniciarse hasta los 6 meses, época en que los mecanismos de regulación de ingesta están suficientemente establecidos. Lo cual no quiere decir que debamos suprimir la lactancia, ya que esta aun seguirá siendo el alimento principal.
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La alimentación en la primera infancia

Desde el momento del nacimiento y a lo largo de la vida, la alimentación es muy importante para el desarrollo equilibrado y el mantenimiento de la salud. Cada etapa de la vida tiene unas peculiaridades, que se deben tener en cuenta a la hora de establecer una correcta alimentación. La etapa de 0 a 3 años se caracteriza por ser una etapa de crecimiento rápido, sobre todo el primer año, lo que condiciona unos requerimientos nutricionales más altos.

La introducción de la alimentación complementaria no tiene porque iniciarse hasta los 6 meses, época en que los mecanismos de regulación de ingesta están suficientemente establecidos. Lo cual no quiere decir que debamos suprimir la lactancia, ya que esta aun seguirá siendo el alimento principal.

  • 0-6 meses: La alimentación óptima y natural para los bebes es la lactancia materna o leches de fórmula. Los bebes no necesitan otro alimento ni bebida hasta pasados los 6 meses de edad. Después, la lactancia materna puede continuar, junto con otros alimentos, hasta que madre e hijo deseen.
  • De 6 meses al año: A partir de los 6 meses de edad se inicia la introducción progresiva de los alimentos complementarios. Estos nuevos alimentos vienen a completar, no a sustituir, la leche, que sigue siendo el principal alimento en esta época. Los alimentos se ofrecen en cantidades pequeñas, sin forzarle nunca, y en concordancia con la progresiva adquisición de sus habilidades motrices. El tipo de alimento a ofrecer dependerá de las preferencias de la familia y de las pautas de cada pediatra, así como de la aceptación del alimento. Se introducen en una cantidad pequeña, que se va aumentando poco a poco. La elección de alimentos y el orden en que se introducen es indiferente y queda a elección de los padres. Los alimentos constituyen una novedad perceptiva para los niños, con la que querrán experimentar, aspecto que se debe respetar. Conocer y respetar las claves de hambre y saciedad que dan los niños es muy importante. Permitir la incorporación a la mesa con otras personas facilita los aspectos sociales de la alimentación.

El margen de edad solo es una guía aproximada, por lo que realmente, es el niño quien nos indica cuando está preparado para probar nuevos alimentos. Ellos mismos, llega un día en el que empiezan a interesarse por la comida, te piden lo que comes tu… y entonces, porque no ofrecérselo? Siempre en pequeñas cantidades y cada alimento por separado para facilitarnos saber cuales le sientan bien y cuales no, si los hubiera.

El proceso de ir ampliando la dieta se facilita si existe una buena interrelación entre el adulto y el niño/a. Es importante reconocer y respetar las señales de hambre y saciedad del bebé, ofreciéndole alimentos cuando manifiesta interés, y sin insistir si sus gestos son de rechazo. Hay que admitir que el rechazo a alimentos nuevos es normal, aunque suele ser temporal.

Es aconsejable ofrecer alimentos con su sabor natural. Cuando no se conocen los aditivos, el cuerpo no los reclama. Los niños/as tienen la capacidad de elegir por sí solos una dieta equilibrada. Los aditivos para acentuar sabores dulces o la incorporación de sal pueden engañar al paladar, y ello puede mermar dicha capacidad.

  • A partir del año: La dieta se va ampliando de forma progresiva. Se añaden los alimentos que aún no había probado antes, y se van ampliando texturas de acuerdo a sus progresivas habilidades.

Hay que recordar que el niño es el mejor guía para indicarnos cuando está preparado para un cambio en su alimentación.

La dieta debe ser lo más variada posible e incluir tentempiés saludables entre las comidas principales.

COMPORTAMIENTO NORMAL DE LOS NIÑOS EN RELACIÓN A LA ALIMENTACIÓN.

Es importante conocer algunos aspectos que son normales desde el punto de vista evolutivo, los cuales pueden ser aspectos influenciables en los comportamientos del niño/a:

  • A partir de los 18-24 meses aprox. no tienen mucho apetito. Durante esta etapa, disminuye notablemente la necesidad de energía para el crecimiento, puesto que éste es más lento.
  • Tienen una necesidad impulsiva de explorar todo lo que les rodea, incluida la comida.
  • La experimentación constituye un incentivo y por tanto es mejor respetarla, dentro de unos límites, que no tratar de oponerse a que lo hagan.
  • El juego para ellos es una necesidad, puesto que constituye la mejor manera para aprender.
  • En cuanto a la autonomía a la hora de comer, las habilidades no se adquieren de golpe, sino de forma progresiva, irán mejorando después de varios intentos.
  • Es adecuado permitir un cierto margen de elección con la comida. La responsabilidad del adulto consiste en ofrecer una variedad de alimentos saludables, pero se ha de ser tolerante en cuanto a la cantidad, puesto que el apetito varía según las necesidades individuales y dependiendo de las situaciones. Si se ofrecen alimentos saludables aunque coman pequeñas cantidades, la dieta será equilibrada y nutritiva, a la vez que se está educando a mantener una alimentación sana y saludable. Por el contrario, si se fuerza a comer más allá de la saciedad, a corto plazo puede dar lugar a conflictos y rechazo a las horas de comer.

Poco a poco, el niño irá aceptando las nuevas comidas, discriminará sabores, adquirirá habilidades y autonomía en su alimentación y disfrutará del acto de comer.

ORDEN CRONOLÓGICO DE LOS ALIMENTOS

Aunque existe un cierto consenso entre los pediatras con respecto al orden de introducción de la alimentación sólida, cada profesional puede adaptar las pautas a cada situación. Además, la medicina es una ciencia en continua evolución y, en consecuencia, cualquier recomendación puede no ser completa o exacta, por lo que siempre se aconseja contrastar la información con otras fuentes.

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